| El agua que desaparece | ||
C. García Moro, A. Cañamero y M.A. Gómez |
Descripción del truco:
Tenemos ante el espectador, una jarra normal, transparente y con agua. Desde esa jarra, añadimos a un jarrón que ya no es transparente, una cierta cantidad de la misma. Tras esperar unos segundos, y mientras comentamos al espectador, con algo de gracia lo que estamos haciendo, volcamos el contenido de la jarra en la cabeza de un voluntario que se arriesgue a mojarse, gritando: “¡agua va! Ante la sorpresa del espectador, y mientras el mismo cierra los ojillos ante el agua que se le avecina, ¡no cae nada de agua sobre su cabeza! ¿Por qué?
¿Qué necesitamos? v Una cucharadita de polímero. v Jarra de agua grande transparente. v Jarrón opaco. v Mucha labia. |
¿Cómo lo hacemos
¡Aquí no hay trampa ni cartón, solo polímeros! Expliquemos lo que ha ocurrido.
| En el interior del jarrón, introducimos una pequeña cantidad de un polímero muy absorbente, llamado poliacrilato de sodio. De esta manera, cuando añadimos el agua, el polímero empieza a absorberla y a convertirla en un gel, expandiéndose por el fondo del jarrón y ejerciendo presión sobre las paredes, por lo que el gel se mantiene sujeto en el fondo y no cae. | ![]() |
Este mismo material es el que se emplea en pañales o compresas, por su capacidad de retención de agua. El poliacrilato de sodio posee una cadena carbonatada extensamente ramificada, con grupos carboxilato de sodio (-COONa). Al entrar en contacto con el agua, se desprenden los cationes de Na+, dejando los aniones carboxilatos (-COO-) repeliéndose entre sí, por lo que el polímero pierde su estructura compleja, absorbiendo agua y convirtiéndose en un gel, debido a su alta masa molecular. (Para mayor información leer el artículo ¿Cómo funciona un pañal?).
